Combustible GLP y coches a gas

Combustible GLP y coches a gas

Especialmente en ciudades, los vehículos son los principales emisores de gases efecto invernadero. Y para autónomos y empresas que utilizan el coche, la gasolina y el diésel, uno de los gastos más importantes. Por ambas razones, desde hace años, se ha venido trabajando en la creación de combustibles más baratos y ecológicos, como es el caso del autogas glp, cada vez más usado por los usuarios y distribuido por las gasolineras.

Qué es el combustible GLP

Qué es el gas GLP

GLP es la abreviatura de Gas Licuado de Petróleo, por lo que hablamos de un combustible fósil y al que comercialmente le han llamado Autogas. Existen yacimientos donde obtenerlo además, como su nombre indica, del propio petroleo refinado.

Su composición principal es una mezcla de propano y butano, la cual, tras un tratamiento químico se han convertido en líquido. Resumiendo, hablamos de una fuente de generación de energía similar a la de las bombona de gas para hogares pero en estado líquido. Esto permite dispensarse en gasolineras de forma más sencilla además de poder transportarse como los demás combustibles.

Los coches a gas

La introducción de este combustible en España es reciente, pero su existencia en países europeos se remonta a más de trece años atrás. Además, su uso se reguló a través de la normativa UNE EU-589.

Dado que este combustible es relativamente nuevo, la mayoría de los coches no cuentan con depósitos para repostar autogas. Por esa razón, hoy en día, el coche a gas es mayormente un vehículo clásico donde se ha instalado un depósito de hasta 50 litros. Esto ya se puede hacer en muchos talleres por precios asequibles, compensa la inversión con el ahorro en combustible, es perfectamente compatible con pasar la ITV sin dificultad y poder así aprovechar las ventajas que comentaré algunos párrafos más abajo.

Actualmente, los coches en los que se pueden instalar depósitos son las furgonetas con más de 75 CV y los turismos con más de 120 CV. Unas y otros no pueden ser vehículos matriculados más allá del año 2005 y se permite la instalación en motores de hasta 8 cilindros.

Ventajas y evolución del autogas o GLP

Comparativa gasto autogas gasolina

Dependiendo del consumo de este combustible, las marcas incluirán o no en sus gamas de coches vehículos diseñados de fábrica para poder utilizar GLP. Esto influirá también en el número de gasolineras que dispensen este combustible; hasta el momento (diciembre de 2018) ya hay 600 puntos de abastecimiento en toda España.

En este sentido, según las ventajas del autogas con respecto a otros combustibles, cabe esperar que la proliferación de vehículos GLP aumente. Veamos esas ventajas.

  • Las productoras de combustible encuentran más barato la extracción y producción de GLP.
  • La propia Unión Europea, al considerar este combustible más ecológico, apoya y subvenciona al Autogas para mantener su precio, al menos, a la mitad del de la gasolina y un 40% menor que el del gasoil.
  • La propulsión de vehículos con autogas consigue prácticamente el mismo rendimiento que con el uso de gasolina.
  • El uso del Autogas deteriora menos el motor de los coches y sistemas de carburación.
  • Al igual que la Unión Europea apoya económicamente la proliferación de este combustible, también ayuntamientos y comunidades autónomas en España ofrecen ayudas para, por ejemplo, la instalación de los depósitos en los vehículos particulares.
  • El Autogas no emite prácticamente partículas sólidas en su combustión, lo que reduce enormemente la emisión de gases efecto invernadero.
  • También emiten un 15% menos de CO2 y casi un 70% de gases Nox.
  • Los depósitos de autogas son mas resistentes a los impactos.

Todo ello, especialmente en ciudades, ayuda a reducir la llamada “boina” o nube tóxica, mejorando el bienestar de los ciudadanos.

Por último, destacar que los coches con Autogas pueden contar con otro depósito para gasolina y gasoil, duplicando así su autonomía. También, la existencia de grandes yacimientos de este combustible estabiliza el mercado y su precio, permitiendo a países no productores reducir el coste en frontera por la compra de recursos energéticos.