Google y la Ley de Protección de Datos

Estos días, en los medios de información, se ha hablado de Google, de cien mil usuarios europeos y de cómo estos han solicitado al gigante buscador eliminar datos de carácter personal o profesional de las bases de datos de la empresa norteamericana gracias a que esta ha publicado un formulario para solicitar el «derecho al olvido» obligado por los tribunales europeos. Google, reaccionó hace tiempo diciendo que ellos son tanto solo un buscador, como si esa información que aparece en los resultados de búsqueda no estuviera almacenada en sus servidores. Finalmente ha tenido que cedes y ya van, como decimos, 100.000 personas que han solicitado que se elimine información de carácter personal, Habrá que ver entonces cómo se desarrolla todo esto en el futuro. Mientras tanto, voy a explicar, desde el punto de vista técnico, más o menos, qué está ocurriendo.

¿Qué es Google?

Un buscador, claro. Pero ¿cuál es su naturaleza? Bien. Google, básicamente, lo que hace a través de su robot es seguir hiperenlaces en cualquier documento subido a la web e indexar el contenido de las webs a las que refieren esos enlaces. ¿Qué es indexar? Pues incluir en una base de datos gigantesca gran parte del contenido de esa web y una serie de metadatos para organizar las nuevas inclusiones en su base de datos. Es decir, si yo tengo una página, alguien la enlaza o yo mismo solicito incluir mi web en la base de datos de Google, esta empresa pasa a tener los datos de mi web en su repositorio o banco de datos.

Google y la protección de mis datos

A partir de ese momento, la relación que hay entre Google y yo es de usuario, empresa que gestiona mis datos en los resultados de búsqueda del buscador y, necesariamente, una regulación de esa relación mediante la llamada Ley de Protección de Datos de cada país.

Bien, ¿por qué se quejan entonces muchos usuarios de la gestión que Google hace de sus datos? Lo primero que hay que decir es que este tema viene de largo aunque haya salido ahora en los medios. Y la razón por la que muchos usuarios se quejan es porque descubren en los resultados de búsqueda que Google ofrece cuando ponemos una nombre determinado en la cajita, aparecen datos personales que ellos no han solicitado incluir en la base de datos de Google. Un ejemplo que se pone es que aparezca mi nombre en documento judicial asociado a una retirada de carnet de conducir por pérdida de puntos. Esto ocurre, porque el juzgado correspondiente primero, ha digitalizado ese documento, y segundo porque o ha pedido incluirlo en la base de datos de Google o hay un enlace a ese documento y Google lo ha indexado por su cuenta, acorde con la naturaleza del bot, algoritmo o robot de Google. En este movimiento el principal perjudicado, como se puede adivinar, es el usuario que se encuentra indefenso ya que no puede o sabe cómo eliminar ese documento de los resultados de búsqueda. Y así, si alguien, por ejemplo, pone en la caja del buscador «Pepito Pérez» y «Pepito Pérez» aparece en el documento de la resolución judicial donde se explicita que se le ha retirado el carnet de conducir, la gente podrá conocer esa información y utilizarla de cualquier manera.

En este ejemplo, Google y el juzgado tienen en sus bases datos la información relativa a este ciudadano y es pública, bien, accediendo a la propia web del juzgado o haciendo una búsqueda en Google por los criterios adecuados: «retirada de carnet a Pepito Pérez», por ejemplo.

¿Tiene derecho un usuario a que le borren de estas dos bases de datos anteriores?

En este tema hay mucho lío y la cosa depende de la jurisprudencia de cada país. Aunque en la Comunidad Europea se está regulando todo para que tanto a nivel analógico como a nivel web, tengamos los mismos derechos. Por ejemplo, en España, si tomamos la Ley de Protección de Datos al pie de la letra, sí, tenemos derecho a que cualquier plataforma web basada en una base de datos o publicaciones de páginas estáticas tipo html, esté obligada a eliminar la información personal o profesional que requiramos; o nos permita cancelar la visualización pública de esa información. En el caso de Google, siguiendo con el ejemplo anterior, la acción que debería tomar sería eliminar los datos que el buscador ha indexado de los documentos jurídicos que se han digitalizado o subido a otra web o base de datos. Y en el caso de la web del juzgado, de forma similar, sería pedir que los documentos donde aparecen mis datos se eliminaran de una página determinada o base de datos que la página utiliza para mostrar esos datos o que esa página no visualizara mi nombre.

Y esto, sería lo justo, con arreglo a la ley:

B) DERECHOS DE ACCESO, RECTIFICACIÓN, CANCELACIÓN Y OPOSICIÓN

EMPRESA, entidad destinataria de los datos que se recogen en esta página, se compromete a respetar y facilitar a los clientes/usuarios el ejercicio de los derechos reconocidos por la ley y, en particular, los derechos de acceso a los datos, rectificación, cancelación de datos y oposición, si resultase pertinente. Tales derechos podrán ser ejercitados por el cliente/usuario o, en su caso, por quien lo represente, mediante solicitud escrita y firmada, dirigida a la siguiente dirección electrónica: info@xxxx0000.com

 

Ahora bien, porqué esto no ocurre. Es decir, si alguno de nosotros publicamos un día un anuncio para vender nuestra casa y ponemos un número de teléfono al que nos pueden llamar; vendemos la casa y queremos eliminar ese anuncio, muchas veces nos vemos en la situación de que la web que alberga el anuncio no lo retira o, simplemente, no contesta y aquí, el derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición no se cumple por parte de la plataforma web. Y eso ocurre también con Google, que indexa información de forma automática pero luego, conseguir que esa misma información deje de aparecer en los resultados de búsqueda requiere paciencia y tesón.

Soluciones

Hablamos de Internet, donde hay trillones de documentos. Sin embargo, esto no nos debe hacer claudicar para que nuestros derechos de privacidad se cumplan en Internet; aunque, hay que reconocer que es una misión muy compleja.

Caso 1: queremos que nuestra web no aparezca en los resultados de búsqueda de Google. Para ello, utilizamos un archivo llamado robot.txt y ahí incluimos una sentencia: noindex, que se puede aplicar para todo el sitio web o páginas determinadas. También se puede incluir en el código de las páginas mediante la instrucción META:

<meta name="robots" content="noindex"> para todos los robots (Yahoo-Bing, Google, etc.) o
<meta name="googlebot" content="noindex">, solo para Google.

Caso 2: queremos que en otra web desaparezcan nuestros datos. Aquí el trabajo es más arduo y es donde se generan conflictos pues son otros los que tienen que hacer el trabajo. Lo más sencillo para la web que posee publicados nuestros datos es que asuman la Ley de Protección de Datos y eliminen la información que les solicitamos manualmente para que, primero, no aparezcan en esta web en cuestión y segundo, para que Google no indexe esa información.

Por último, quería terminar con buenas noticias, pero no es así. Además de Google, que puede y debe eliminar nuestros datos de su bases de datos según la nueva legislación europea, hay otras plataformas que se dedican a hacer «fotografías» de la web: de toda la web. Un ejemplo de ello es el buscador «histórico» archive.org, donde se pueden ver el estado de documentos web en distintos momentos desde 2011, algunos, incluso, totalmente eliminados pero que se conservan en la base de datos de archive.org. En este sentido, seguimos con el ejemplo del pobre Pepito Pérez quien ha logrado que la web del juzgado elimine la visualización pública del documento donde reza que le quitaron el carnet de conducir; ha conseguido que Google elimine los datos indexados de la web del juzgado de su base de datos, pero se da cuenta de que miles de plataformas que indexan el contenido en sus propias bases de datos copiando contenido de otras web siguen teniendo su nombre asociado a esa pérdida de carnet y, claro, habría que solicitar la eliminación de esos datos, web a web y hay muchas.

En cualquier caso, lo de Google sienta precedente y es muy posible que poco a poco los formularios para cancelación o rectificación de información publicada en páginas y documentos web sean obligatorios.

Hosting WordPress