La importancia de la restauración de fachadas

La mayoría de edificios necesitan una rehabilitación de su fachada de manera periódica, debido a que factores como el clima y la alta contaminación dejan su huella y acaban por deteriorarse poco a poco. Si consideramos que las fachadas son la parte más importante de un edificio y que además están expuestas a todos los factores externos que pueden dañarlas, habría que darle a su mantenimiento la relevancia que se merece.

En Palma de Mallorca, estos factores externos no son una excepción. De hecho la proximidad de muchos edificios a la costa lo agraba. Las inclemencias meteorológicas que se dan cada cierto tiempo (temporales o vientos) y el desgaste como consecuencia de la antigüedad del inmueble provocan que los edificios se vean envejecidos y con mal aspecto.

Apostar por la calidad

Lo más importante a la hora de rehabilitar una fachada es buscar la calidad en el proceso, para poder tener todas las garantías de que el resultado va a ser el que se espera y se necesita. Por lo que la mejor opción siempre es buscar una buena empresa de rehabilitación de fachadas en Mallorca y dejar el resultado en manos de profesionales que cuenten con una amplia experiencia en el sector.

Un aspecto importante en el proceso de reforma de una fachada es que hay que llevarlo a cabo tan pronto como se observa que es necesario, ya que de lo contrario el deterioro puede ir a peor y se puede dificultar o, incluso, si dejamos pasar demasiado tiempo, imposibilitar el proceso de restauración. Por este motivo, es una buena opción que se tenga una base de presupuesto guardada y destinada únicamente a esta tarea, de forma que se le pueda dar una solución en el momento que aparece el problema.

Por otra parte, una fachada en buenas condiciones aumenta el valor de una vivienda en el mercado y, por lo tanto, resultará siempre más fácil venderla o alquilarla y se podrá hacer a un mayor precio que si tiene una fachada deteriorada.

Otra de las ventajas que conlleva la renovación de una fachada es la modernización de la misma y, como consecuencia directa, la bajada de consumo energético. Las viviendas modernas tienen un mayor aislamiento de la fachada y las paredes, lo que provoca que se consuma menos energía eléctrica en aspectos como el aire acondicionado o la calefacción ya que la temperatura se mantiene mucho mejor y, por lo tanto, supone también un ahorro en la factura de los residentes.

Uno de los problemas más graves y que hay que tener en cuenta y que pueden presentar las fachadas debido a su deterioro son las grietas, que a largo plazo pueden resultar un peligro ya que pueden afectar al estado de las vigas (sobretodo por el efecto de la marina) y, como consecuencia, a la estabilidad del edificio, poniendo en riesgo a quienes viven en él.

La contratación de estos servicios por parte de una empresa siempre debe de tener como objetivo el éxito y la alta calidad en el resultado, de ahí viene la importancia de que quienes lleven a cabo la restauración sean profesionales con una amplia experiencia en el sector. Ya que por la naturaleza del trabajo y el riesgo que supone, es clave asegurarse también que la empresa está al día en relación a los seguros de responsabilidad civil y prevención de riesgos laborales.

Por todo lo mencionado anteriormente, este puede ser el mejor momento para plantearse cuánto lleva la fachada del edificio en el que vivimos sin ser restaurada y, en caso de considerar necesaria una remodelación, consultar a un profesional sobre lo que necesitaría para mantenerse en buen estado, así como presupuestos. Más allá de la importancia estética, lo más relevante es asegurarse de que el edificio y, por ende, la seguridad de quienes viven dentro, no corre peligro.

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