Internet para empresas tradicionales

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Es una situación no poco frecuente: Preguntamos sobre digitalización a dueños de bares, bufetes de abogados, empresas de reformas integrales o tiendas de electrónica y la respuesta es un bufido o un aspaviento. Lo ven demasiado grande.

Internet para empresas

Muchas empresas y emprendedores siguen manteniendo una actitud de recelo frente a las bondades de la red. Puede ser una actitud muy loable, pero están dejando pasar el tren de la competitividad.

Es comprensible que haya cierto miedo. Al fin y al cabo, es un invento sin parangón en la historia de la humanidad. ¿Exagero? ¿Qué otro invento ha logrado cambiar los modos de comunicación y los procesos de producción al mismo tiempo?

El mundo digital supone una transformación muy profunda en la vida diaria. Hay oficios que quedan empujados fuera del centro, como los relativos a la administración y otros que se convierten en el centro de todas las miradas, como lo es el analista de datos.

Para las empresas tradicionales, acostumbradas a tratar de tú a tú con los clientes y a dominar las fases del juego, internet es un bicho raro al que no saben cómo enfrentarse. Sin embargo, hay una serie de claves que, bien comprendidas, acercan este mundo a cualquier sector empresarial.

Internet es constancia, no modernidad

Pensémoslo bien, los negocios que triunfan en internet ya existían antes, no se ha inventado nada que no existiera.

  • ¿Wikipedia? Una enciclopedia.
  • ¿Amazon? Un hipermercado.
  • ¿Google? Un bibliotecario con poca faena.
  • ¿Spotify? Una emisora de radio.

Salvo Spotify, las otras empezaron con proyectos muy pequeños. Todas ellas dieron en el clavo, pero para rentabilizarlas necesitaron constancia (sobretodo Spotify, así de irónica es la vida).

Internet es cercanía, no arrogancia

Porque las grandes empresas antes estaban acostumbradas a mirarnos desde su torre de marfil. Convertían su comunicación en espectáculo (anuncios de TV y marquesinas), una práctica que estaba al alcance de muy pocos y que acostumbraba a hablar bien de sí mismos.

Ahora, una empresa que no baja al lodo y habla de tú a tú con su cliente se queda atrás, no genera confianza y es abandonada. ¿Y quién mejor que un negocio tradicional maneja bien ese trato?

Lo único que hay que reinterpretar es lo que significa esa cercanía. En internet, es adaptarte a las plataformas y los modos de uso de tus propios clientes. Y saber cubrirles la necesidad cuando se presenta, no antes, ni después.

Internet es agilidad, no gigantismo

Mirad Nokia. Mirad Yahoo España (o mejor, no la miréis, porque da pena). Mirad Barnes&Noble o preguntadle a Amancio Ortega qué tal lleva verse superado por las nuevas tiendas online cuando uno busca a través de Google por zapatillas o camisas.

Las nuevas empresas en internet son ágiles, responden a las necesidades de sus clientes o de sus posibles clientes de forma casi inmediata.

¡Qué estrés!, pensaréis. Qué va. Sólo hay que saber adelantarse. Para eso están el SEO, el SEM, el remarketing y un montón de buenos profesionales que saben cómo funcionan los detalles de este invento y pueden guiarte por el buen camino.

Porque poco a poco los cambios son menos frecuentes y menos drásticos. Está llegando el tiempo para que más empresas prudentes se atrevan a meter el pie en el agua. Cuando se acostumbren a la temperatura, no querrán salir.