Cuándo solicitar un minicrédito

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El tema de los minicréditos tiene mucho que ver con el oficio de emprender; lo digo por experiencia propia. Seamos realistas: tanto como autónomo como PYME, la financiación es imprescindible para comenzar proyectos, desarrollarlos aún más o, evitar que desaparezcan. A hilo de este punto, ¿en qué situaciones se puede necesitar la ayuda de un minicrédito?

Cuándo solicitar un minicrédito

Minicréditos

  • Pago de autónomos. Los minicréditos de, por ejemplo, hasta 300 euros, permiten adelantar una cuota de autónomos. Obviamente, este tipo de financiación no da para un plan de empresa, pero sí permite superar la famosa cuota de autónomos, e incluso la gestoría.
  • Inversión en publicidad. Si os dedicáis al marketing digital, pueden llegar las Navidades o el Black Friday, tengáis productos en stock para vender online, pero necesitéis un aporte económico para campañas SEM, Social Media, etc. En este caso, solicitar un minicrédito puede ser útil como inversión, es decir: pagar con el minicrédito las campañas publicitarias, y luego recuperar esa inversión con los intereses a través de las ventas.
  • Pagos cotidianos. Todo autónomo o representante de pequeña empresa también come, paga luz y consume como todo hijo de vecino. Si uno se organiza, un minicrédito también puede ser útil para superar un mes un poco malo de trabajo.
  • Vacaciones. El verano, las navidades, Semana Santa y otros momentos del año, para muchos sectores de negocio suponen un parón para tomar unos días de descanso. Si se opta por una escapada antes de volver al trabajo y económicamente no se anda muy bien, el minicrédito cobra su valor.
  • Gastos escolares. Septiembre y octubre son los meses que más gastos escolares provocan y, ya que estamos al final del verano, pueden suponer una pequeña cuesta económica. Para aquellos que vuelvan a la actividad económica tras el verano, el minicrédito puede ayudar.
  • Imprevistos. En este apartado entra de todo: clínicas dentales, averías en casa, viajes inesperados, derramas en la comunidad de vecinos, facturas de la luz inesperadas… y así todos y cada uno de los imprevistos económicos que en una sociedad como la nuestra pueden advenirse.

Ya sabemos que optar por la financiación a nivel financiero tiene sus riesgos, sobre todo cuando se solicita una importante suma de dinero. Por eso, si es necesaria la financiación, la racionalidad es muy importante. Solo solicitar lo que realmente se necesita y con la seguridad de que se puede pagar sin problema alguno para evitar aumentos en los intereses.